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Un fin de semana tras las verjas

OPINIÓN por Juan Marín.

Este fin de semana estuve por la Ciudad Deportiva para saber de primera mano todo lo que está sucediendo con las nuevas medidas que Sanitat impuso con respecto a la asistencia de público a los partidos de fútbol.

En este artículo, expondré los hechos ocurridos. Algunos son bastantes surrealistas, pero muestran la realidad a la que nos enfrentamos.

En la parte final, haré una reflexión sobre lo acontecido y demostrar dos puntos importantes de los que no somos conscientes.

La prohibición de no dejar asistir al público ha provocado que las personas se amontonen en las vallas exteriores de la Ciudad Deportiva de Elche. Pese a que podrían usarse las zonas interconectadas de los campos, el Ayuntamiento de Elche decidió que lo mejor era no dejar pasar a nadie.

Porque el tema de cómo cerrar las instalaciones deportivas municipales es competencia del Ayuntamiento, ya que estas medidas se hacían incluso antes del decreto publicado por la Conselleria de Sanitat.

Tenemos entonces una estampa donde en la calle Confrides y en la Avenida de Alicante se juntan entre 200-300 personas para ver los partidos.

Uno de los puntos calientes es la entrada a la Ciudad Deportiva donde está la cantina, cerca del Díez Iborra y por dónde se accede para ir a los campos 5 y 6. Desde esa posición, es la única donde se pueden ver las dos porterías. Si sigues más hacia abajo, al cruce con la Avenida de Alicante, los árboles tapan la visión.

Esto produce que la gente no se despliegue a lo largo de la calle Confrides, sino se concentre en un único punto.

Antes de comenzar el partido, todo bien, la gente mantenía la distancia, todos con mascarilla… no había problema.

Pero conforme avanzó el partido, personas que se les hizo tarde o bien no pudieron acudir antes, comenzaron a llegar a la valla exterior. Al ver los huecos que había entre los que estábamos antes, decidieron que ese era un buen lugar para ponerse.

Señoras y señores, esos huecos no están ahí para que vengan y los ocupen como les da la gana. Esos huecos están porque es la distancia de seguridad con las demás personas. Si se ponen en ese hueco, ya no estamos cumpliendo con las distancias, y por tanto, con las medidas sanitarias.

La situación se volvió hasta peor porque una de estas personas, que se colocó a menos de un metro de mi, empezó a toser. Ese no fue el problema, puedes tener la garganta reseca y tener tos. No es el hecho de toser lo que molesta.

Lo que se escapa a mi comprensión es bajarse la mascarilla para toser. Sumado a no estar cumpliendo con la distancia, es la combinación perfecta para poner en riesgo a las personas que te rodean.

No pasa nada si tienes tos o te toca estornudar. Pero si lo vas a hacer, hazte a un lado y pon el brazo. No se lo tires a las personas que están a tu lado. Y siempre la mascarilla puesta, por favor.

¿Es que existe miedo o preocupación a que la mascarilla se manche? si para eso está, para luego tirarla o lavarla si no es desechable.

Al descanso ocurrió algo muy común en la Ciudad Deportiva. Dos equipos estaban juntos en la misma entrada, donde todavía no les dejaban acceder a los campos porque estaban los partidos en juego.

Esto provocó quejas, que las personas no pudieran transitar por la ácera y una acumulación de gente en pocos metros cuadrados.

Al verse en dicha situación, los equipos accedieron a los campos 5 y 6 cuando todavía se estaba dispuntando partidos en ambos campos. Esto por supuesto, choca frontalmentel con el Protocolo de la RFEF y de la FFCV, en concreto en el apartado V) Competiciones de ámbito estatal y partidos de fútbol y de fútbol sala.

En el apartado 1 sobre Programación de partidos de fútbol y fútbol sala, establece un tiempo mínimo de 30 minutos entre partido y partido para desinfectar las zonas comunes como los banquillos, o las gradas en este caso, porque es lo que están usando los equipos como banquillos.

Dicho Protocolo no se cumplió por la sencilla razón de que el Ayuntamiento de Elche no está preparado para hacerlo cumplir. Al final, se producen las salidas y entradas de los equipos al mismo tiempo y en las mismas zonas.

Mientras se disputaba la segunda mitad, los otros equipos calentaban alejados, pero saltaron al césped nada más pitar el árbitro el final de los encuentros.

Insisto, esto no es de ahora. Es algo común en la Ciudad Deportiva. Es algo que ya ocurría antes de toda la pandemia. Pero seguimos teniendo el chip de hacer las cosas antes de la COVID-19, y no nos damos cuenta de cambiarlo porque ahora mismo es lo que toca.

Campo 1 hasta arriba y presencia de la Policía Local

Cambiamos de escenario y nos vamos al campo 1. Aquí ocurre lo mismo, pero la cantidad de personas fue incluso mayor. Gente subida a la verja y respetando cero las distancias para poder ver algo.

Al igual que la anterior vez en la calle Confrides, personas que llegaron más tarde al encuentro ocuparon los huecos de las distancias para ponerse y ver el partido.

Además, aprovechando que justo al lado está la salida de los vehículos, cuando salió un coche, bloquearon la puerta para que no se cerrara y poder ver mejor el partido dentro de la Ciudad Deportiva.

Ante tal situación, la Policía Local tuvo que acudir para intentar resolver lo que estaba ocurriendo. Sin embargo, nadie hizo caso de las indicaciones de los agentes que hicieron acto de presencia en la zona.

Ni las sirenas ni las luces cambiaron nada en aquel momento. Ni tampoco las advertencias que hicieron los agentes a un par de personas, quienes iban sin mascarilla puesta en la zona.

Una vez terminaron los partidos, la multitud se dispersó y todo acabó. Pero la Policía Local lo único que hizo fue tomar fotos, y nada más.

Estas situaciones dejan unas conclusiones aterradoras y ponen de manifiesto que las instituciones y las autoridades están desbordadas. Los siguientes puntos son irrefutables:

1- Las medidas puestas por la Consellería de Sanitat están siendo totalmente ineficaces. No se deja entrar gente a los campos, dejando sin control a las personas que acuden a ver los partidos.

Esto justo provoca el efecto contrario al no dejar entrar al público con un aforo limitado. No es algo que suceda sólo en Elche, está sucediendo en toda la Comunidad Valenciana.

2- No se cumplen las medidas sanitarias de mascarillas, distanciamiento y lavado de manos. Es cierto que puede parecernos injusta la medida de no poder entrar a los campos, pero eso no significa no cumplir con las medidas sanitarias.

Si no las cumplimos cuando estamos al otro lado de la verja, ¿vamos a cumplirlas una vez estemos dentro del campo?


3- Consellería de Sanitat, Federación Valenciana, Ayuntamiento de Elche y Policía Local no quieren ver el problema. Los Protocolos y las medidas no están surtiendo efecto. Todavía peor, no se están aplicando de ninguna manera.

La iniciativa #EntremSegurs está muy bien, pero es inútil si no está acompaña de ayudas y de refuerzos para que se cumplan los protocolos sanitarios. Sólo se está haciendo ver las consecuencias, pero no se están poniendo soluciones.

El Ayuntamiento de Elche sigue la misma línea. Cierra las instalaciones, sabiendo que así ya no es responsable de lo que pase en la calle. Le pasa el marrón a la Policía Local, quien al final se les ve exhaustos y sin saber qué hacer en estas situaciones.

Al final, las instituciones son las únicas que se lavan las manos ante lo que está ocurriendo en el ámbito del fútbol. Alguien debe poner soluciones. Si las ponemos nosotros, mucho mejor porque serán menos extremas. Pero sino, tendrán que ser las autoridades quienes deban hacerlo. O de esta no salimos hasta el 2022.

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